
Entre los principales problemas y carencias existentes en el alumnado de Secundaria, respecto a sus formas de estudio podemos priorizar los siguientes:
1º. Ausencia de un método de trabajo escolar efectivo.
2º. Deficiente planificación del tiempo de aprendizaje escolar.
3º. Falta de atención y de concentración adecuadas.
4º. Insuficiente esfuerzo continuado y constancia.
5º. Falta de motivación para el aprendizaje.
6º. Dificultades en la realización e interpretación de esquemas, gráficos, resúmenes, cuadros sinópticos, etc.
7º. Inexistencia de una comprensión y rapidez en los procesos de lectura.
8º. Alteraciones socio-emocionales que inciden negativamente en el aprendizaje escolar.
9º. Falta de una memorización adecuada.
En los últimos años el interés por la forma de estudiar ha ido en aumento debido especialmente a las contribuciones del cognitivismo que hizo modificar el énfasis en la psicopedagogía del aprendizaje, concediendo al estudiante un rol más activo en el proceso de enseñanza.
Podemos agrupar los enfoques de orientación del estudio del aprendizaje escolar en torno a dos corrientes principales:
1º. La que refuerza el término de “técnicas de estudio”e interpreta la categoría estudiar como el entrenamiento en una serie de habilidades, recursos y técnicas para su desenvolvimiento. Se fundamenta en la psicología del aprendizaje y en la orientación conductista de Skinner, Bloom, Covington, etc., y enfatiza el desenvolvimiento de habilidades con independencia relativa de los objetivos educativos, tratando de entrenar a los alumnos en técnicas, reforzando los mecanismos de aprendizaje con el objeto de que ellos escojan las destrezas concretas (estrategias) para las tareas específicas que van a realizar. El inconveniente mayor que presenta esta perspectiva es que el alumno puede conocer mucho sobre las destrezas de estudio pero sin utilizarlas en su forma de trabajar.
2º. La que acentúa lo de “aprender a aprender” y pone mayor énfasis en el aprendizaje escolar entendido como una tarea que busca un significado y una comprensión plena. Tiene sus orígenes en la psicología humanista de Rogers y Kelly; destaca en dicha corriente, Gibbs. Marca la importancia de sus objetivos y sus contenidos y la menor la orientación respecto de las técnicas de estudio. En esta tendencia no se trata del aprendizaje de técnicas y habilidades de estudio; se busca que el alumno explore sus propias potencialidades y desenvuelva las estrategias propias para la búsqueda de la comprensión y del significado de lo que está abordando como objeto de estudio. Se aduce a favor de la misma, el desenvolvimiento conceptual del alumno más que el “memorismo”; pone el acento en la comprensión más que en la velocidad del acto de comprender; en la búsqueda reflexiva de sus propias estrategias de aprendizaje más que en la aplicación mecánica de las habilidades y las técnicas enseñadas; en el significado y la comprensión personal de lo que hace, más que en la instrumentación que pueden haberle ofrecido como un posible soporte metodológico, etc.
Estudios en los que se hizo una comparación entre los enfoques de las técnicas de estudio y las de aprendiendo a aprender, observaron que el primero de ellos es menos efectivo a largo plazo y más popular al comienzo. No obstante ambos posibilitaron la integración de cuestiones comunes, de tal manera que son necesarios tanto el contexto y en la experiencia como también en un programa sistemático de estrategias de aprendizaje.
En la práctica pedagógica los docentes no deberían conformarse sólo con enseñar qué aprender sino que deberían prestar más importancia a enseñar cómo aprender (procesos de aprendizaje), de tal manera que la docencia integrase no sólo el enseñar contenidos, sino también la manera de lograrlos.
Los alumn@s que consiguen altos rendimientos escolares dominan las estrategias y las técnicas de estudio y de aprendizaje, emplean frecuentemente métodos que incluyen el chequeo activo del propio estudio, la observación, planificación y comprobación de la eficacia de las habilidades utilizadas, con predominio del uso de la motivación, de las habilidades cognitivas y de la metacognición en sus procesos de aprendizaje.
Las estrategias y destrezas de aprendizaje y de estudio pueden perfeccionarse y para ello se precisan actuaciones con alumnos, hechas de un modo organizado durante bastante tiempo e integradas en el currículum escolar. Deben enseñarse de una forma interrelacionada, desde las técnicas y métodos más clásicos hasta las habilidades metacognitivas y metacomprensivas. El profesor tutor debe ejercer la responsabilidad de orientarlas, de garantizar su aplicación y de proporcionar el seguimiento adecuado.
La propuesta de muchos programas de mejora en este ámbito parecen encajar en la corriente de “las técnicas de estudio”, pero en ningún momento debemos enfatizar esta corriente frente a la de “aprender a aprender”, sino proporcionar el manejo de instrumentos y técnicas que faciliten la búsqueda reflexiva de las propias estrategias de aprendizaje.
Ver:
-
Toma de apuntes (recurso en Gallego)
Recomendamos: Ver el vídeo completo